Me estoy preparando para visita del Papa. Estoy oxigenando toda mi ropa blanca para que sea lo más blanca posible para ir a juego. ¿Qué detergente utilizarán en el Vaticano? Mientras se seca, camino al trabajo, veo como están construyendo las gradas en la Castellana, por cierto, más altas que la de los Reyes Magos. ¿Hasta llegar al cielo? Los metros se cerrarán, quiere que hagamos nuestros propios Caminos de Santiago personales en la ciudad. La plaza del Obradoiro serán nuestras mesas de trabajo, nuestros botafumeiros nuestros ordenadores. El milagro será que lleguemos. Reliquias repartidas por toda la Castellana: sudor, lágrimas, suelas gastadas. Como me vea pillado de tiempo, hago autostop al papamóvil. Harán conciertos en el Bernabéu ¿Alabaré a todo trapo? Me estoy preparando para la visita del Papa. El estudio donde vivo se convertirá en un confesionario. Diré para mí mismo que me siento mal porque creo que Dios no existe. Espero que me perdone. Uno de mis poetas favoritos es San Juan de la Cruz. Quiero pasar desapercibido. Me encantaría disfrazarme de oveja blanca pero temo que se descubra que soy la negra del rebaño. Me miro al espejo y sólo veo a Nietzsche. He visto una falda blanca de Zara hasta los tobillos a buen precio. Quiero estar bien vestido para la visita del Papa. Ojalá fuera creyente, tener fe, me da envidia. Pero la envidia es un pecado, y para expirarla, cargaré el juego de tuppers en la mochila como mi propia cruz.

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