"Las cuerdas de tender contra la homofobia"


Tenía 28 años. Volví a Cáceres a visitar a mis padres. Al salir a dar una vuelta y volver a la casa que me vio nacer, me encontré cerca del portal a S., me vecino del A, nosotros vivíamos en B. Marido de C., y con varios hijos que nos vimos crecer. Compartíamos tendal los dos pisos, que daban a la plazuela. S. estaba con otros dos hombres del barrio, charlando, como sheriffs, y para hacerse el guay, al ver que me acercaba al portal noté como les dijo a los otros: mira el maricón éste. Yo pasé, pero me pareció impostado y me dolió pues era mi vecino de toda la vida. Al llegar a casa, se lo comenté a mi madre, a mí me daba igual la verdad, pero mi madre es costurera y tiene muchos utensilios. Al principio se quedó callada, pero a la media hora rumiando, cogió las tijeras del costurero, salió a la terraza y cortó las cuerdas del tendedero que compartíamos con la casa de S. quedando sueltas hacia abajo! Fue su venganza. Fue una leona cuidando de su cría. Quizás estuvo un poco loca, y me arrepentí de habérselo dicho, pero me enterneció mucho. A los meses, coincidí con S. en el ascensor. Me dijo, oye Carlos, yo nunca he tenido problemas con tus padres y se le notaba arrepentido.  Le sonreí en silencio, pero para mis adentros estaba pensando: te jodes. Ahora mi madre no puede acordarse. Ella quería ser cantante de copla, y para lo único que tiene memoria son para las canciones de su época. No creo que recuerde esta historia. Pero yo sí.